Que nada se interponga entre nosotros,
entre tus palabras y mi oído;
entre tu Espíritu y mi espíritu,
¡entre tu corazón y el mío!
Me dejaste acercarme a ti
sin depender de terceros,
puedo escuchar tu voz hablarme
sin necesitar mensajeros.
Me has dado acceso directo,
no requiero algo que a ti sea ajeno,
Quieres relacionarte conmigo
exclusivamente por tus medios:
Tu Hijo es el camino,
Tu Espíritu, mi guía,
Tu amor el lazo eterno
que atrae hacia ti mi vida.
Nada puede separarme
o condicionar mi entrada,
ni aún el error más grave,
o la condena más larga.
Ni el mar más ancho,
o el valle más profundo;
ni la montaña más alta,
o cualquier otra cosa en el mundo.
Nadie más puede cambiar
lo que Tú piensas de mí,
ni alterar el propósito
para el cual me hiciste existir.
Nadie puede interferir
en los planes que para mí escribiste,
tampoco contradecir
la identidad que me diste.
Nada puede provocar
que tu corazón deje de amarme;
no hay nada que yo pueda hacer
para que decidas dejarme.
Quisiste estar junto a mí desde siempre;
¡todos los días platicar conmigo!
Pagaste el precio más alto
¡para que volviera a ser tu amigo!
Así que, por favor,
no me dejes escuchar otras voces,
no permitas que siga otro camino:
Quiero abrazar mi propósito,
¡Quiero llegar a mi destino!
Que nada se interponga entre nosotros,
entre tus palabras y mi oído,
entre tu Espíritu y mi espíritu,
¡entre tu corazón y el mío!
VJ
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