Dios en movimiento

Eres un Dios en movimiento.

Te mueves desde el principio;

Caminas, soplas, cabalgas sobre las nubes.

No te cansas, eres imparable.

 

Tu Espíritu se mueve y agita las aguas;

Tu Espíritu sopla y produce el viento.

 

Las hojas de los árboles se mecen de un lado a otro

cuando sienten tu brisa.

Las olas se levantan 

cuando pasas tu mano sobre el mar.

Haces que la hierba del campo brote

con la lluvia que envías cada temporada.

Las nubes llegan de un lugar a otro

porque tú las haces caminar.

 

Mandas que el sol aparezca cada mañana;

una y otra vez nos brindas calor con él.

La Tierra gira imparablemente sobre tu dedo

Y a su vez viaja alrededor del sol.

 

Todo lo que vemos se mueve 

y es un reflejo de ti.

 

La sangre circula una y otra vez 

por nuestras venas;

abrimos nuestros ojos 

cada mañana que tú nos concedes aliento.

Tenemos vida día tras día 

porque nos permites respirar.

 

Y como tú te mueves,

nos haces movernos.

 

Nos empujas a salir

y nos animas a seguir caminando;

porque en tu corazón no está que nos estanquemos,

ni que sigamos aferrados a una misma condición.

 

Soñaste que avanzáramos;

y que llegáramos cada vez más lejos.

Que diéramos una milla extra;

que no nos conformáramos con el desierto.

Quisiste llevarnos más alto,

para que viéramos nuevos horizontes,

y camináramos hasta llegar a ellos

para abrazar lo que preparaste para nosotros.

 

Así que nos movemos contigo,

porque creemos que aún estás obrando;

porque sabemos que algo estás haciendo,

porque escuchamos que continúas hablando,

y porque vemos que te sigues moviendo.

VJ

¡Gracias por leerme! ¿Te gustaría recibir mis actualizaciones en tu correo? Da clic en «Suscribir».

Publicado por Viviana Jiménez

Me defino como una mujer alegre, soñadora, apasionada y creativa. Desde pequeña disfruto cantar, componer y crear cualquier cantidad de cosas. Aunque no me había gustado mucho escribir, recientemente consideré que éste podría ser un gran medio para expresar y compartir con otros, la maravillosa forma en la que Dios ha influenciado y transformado no solo mis pensamientos, sino mi vida entera.

Deja un comentario