Hoy es un día diferente;
el viento sopla un poco más fuerte;
es una cálida brisa que nos resulta familiar,
pues ya la habíamos sentido antes.
Así que alzamos nuestra vista al cielo,
para poderlo confirmar:
Hoy se está moviendo la nube.
La que estuvo sobre este lugar
por una gran temporada;
la que nos cobijó y nos dio una sombra agradable,
y nos hizo acomodarnos en esta porción de tierra.
Nos gustaba la atmósfera,
el clima que teníamos;
ya habíamos arreglado nuestras tiendas,
y teníamos una rutina
para nuestras labores diarias.
Pero hoy, conforme sopla más y más,
el Sol se siente más fuerte;
nos quema y la arena está más seca.
El calor está arreciando;
lo que antes nos acomodaba,
hoy ya no se siente tan bien.
Será difícil empacar de nuevo
y decirle adiós a lo que estábamos acostumbrados.
Será cansado ir cargando todo
mientras caminamos al nuevo lugar.
Pero aun así, nos disponemos,
y sin dudar más,
empezamos a empacar nuestras cosas.
Quitamos las carpas, desarmamos las tiendas.
Guardamos nuestros tesoros,
y aprovechamos para hacer limpieza.
Cargamos los animales
y comenzamos a avanzar.
Emprenderemos un viaje
que durará los días que Dios diga;
caminaremos confiados,
sabiendo que a nuestro lado va.
Y aunque seguimos en el desierto,
Su nube irá sobre nosotros,
y Su columna de fuego
nuestra oscuridad alumbrará.
Avanzaremos seguros
de que nuestro siguiente lugar
será mejor que éste,
pues cada vez está más cerca
de nuestro destino final.
Hoy se ha movido la nube,
y es tiempo de movernos con ella;
iremos agradecidos por el propósito que cumplimos,
y por el nuevo territorio
que nuestro Dios nos llevará a conquistar.
VJ
¡Gracias por leerme! ¿Te gustaría recibir mis actualizaciones en tu correo? Da clic en «Suscribir».