¿Cuántos clavos tiene la cruz de Cristo?

¿Cuántos clavos tiene la cruz de Cristo?

¿Cuántas espinas tiene su corona?

En realidad, eso no es tan relevante.

Lo que importa, es lo que significa.

 

Significa que es el lugar que me correspondía.

La manera más vil de exhibir a un delincuente;

la forma más cruel de hacerlo pagar por sus iniquidades.

Es donde debía terminar yo,

pero alguien más decidió llevar mi castigo.

 

Y en esas varas dejó su sangre,

la más pura que ha existido.

La única sangre que en vez de ensuciar, limpia,

y santifica todo lo que ella toca.

 

Tiñó esa corona para purificar mis pensamientos,

para transformar mi mente, y que,

en vez de pensar en mal,

aprenda a pensar en bien como Él hace.

Para cambiar los conceptos equivocados 

que tengo acerca de mí mismo,

y eliminar las creencias negativas que me obstaculizan.

Para borrar los recuerdos que me han dañado,

y las memorias que aún me condenan.

 

Dejó también correr su sangre 

por la mano izquierda,

para limpiar todas mis malas acciones;

lo que hice con las intenciones equivocadas,

y aquello que atendí sin la importancia debida.

Y por la derecha, fluyó

para darme nuevas fuerzas,

y bendecir todo lo que haga;

para prosperar lo que emprendo,

y para enseñarme a dar con generosidad.

 

Corrió también por sus pies

para enderezar mi camino;

para lavar el lodo y el estiércol 

de aquellos lugares sucios que visité,

y sacar mis pies de donde no debía estar.

Para que mis pasos caminen sobre una roca firme

y sean guiados por un sendero seguro.

 

No importan los clavos;

no importa la madera;

no importa la corona.

Importa la sangre,

e importa la persona,

¡pues no era cualquier persona!

 

Era el Hijo más preciado;

era el Único;

era el que estaba limpio

y el que era perfecto.

Y aún así, decidió ceder sus derechos,

y renunciar a su importancia

¡porque le importó más mi salvación!

 

No le importó morir, para que yo viviera;

no le importó sufrir, para que yo tuviera victoria.

No le importó pagar, para que yo fuera libre;

ni le importó perderse, ¡con tal de recuperarme!

VJ

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Publicado por Viviana Jiménez

Me defino como una mujer alegre, soñadora, apasionada y creativa. Desde pequeña disfruto cantar, componer y crear cualquier cantidad de cosas. Aunque no me había gustado mucho escribir, recientemente consideré que éste podría ser un gran medio para expresar y compartir con otros, la maravillosa forma en la que Dios ha influenciado y transformado no solo mis pensamientos, sino mi vida entera.

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