Confiar en Dios

Confiar en Dios,

no es creer en mis propias fuerzas;

ni depender de mis propios medios,

o estar seguro de mis habilidades.

 

Confiar en Dios, 

no es tener mi esperanza en las personas;

ni estar forzando las oportunidades;

tampoco es defender mi propia causa.

 

Confiar en Dios,

no es tratar de convencer a todos

de que estoy en lo correcto;

ni manipular las circunstancias

para que todo salga como lo planeaba.

 

Confiar en Dios,

no es promoverme a mí mismo,

ni buscar la afirmación de los otros.

No es alardear de mis logros, 

ni asegurarme de que todos me recuerden.

 

Confiar en Dios,

no es retener lo que tengo,

y quedarme con más de la cuenta,

“por si un día hace falta”.

 

Confiar en Dios,

no es estar pensando constantemente

en “qué voy a hacer mañana”,

ni estar dando vueltas y vueltas por mi pasado.

 

Confiar en Dios

es creer más en Él, que en mí mismo;

es depender de su guía.

Es dejar en sus manos la justicia,

y en su sabiduría mis decisiones.

 

Confiar en Dios

es aceptar que Él reina,

y que cada una de mis circunstancias

está en su mano, 

por más incierto que parezca.

 

Confiar en Dios

es saberme débil 

y que por eso dependo de su ayuda;

es reconocer que no tengo todo,

pero que tengo lo necesario para hoy.

 

Confiar en Dios

es agradecer por lo que ha sido 

y también por lo que no fue;

es aceptar lo que hoy es,

y esperar con gozo lo que está por venir.

 

Confiar en Dios

es saber que mis sueños

siempre serán superados,

y que aunque tengo grandes planes para mi vida,

Sus planes son mejores,

porque trascienden a la eternidad.

VJ

¡Gracias por leerme! ¿Te gustaría recibir mis actualizaciones en tu correo? Da clic en «Suscribir».

Publicado por Viviana Jiménez

Me defino como una mujer alegre, soñadora, apasionada y creativa. Desde pequeña disfruto cantar, componer y crear cualquier cantidad de cosas. Aunque no me había gustado mucho escribir, recientemente consideré que éste podría ser un gran medio para expresar y compartir con otros, la maravillosa forma en la que Dios ha influenciado y transformado no solo mis pensamientos, sino mi vida entera.

Deja un comentario