Seamos originales

Hoy día, en medio de un mundo con tantas personas, tanta información y tantos productos, vemos cómo sobresalir se vuelve una necesidad. Las compañías, las marcas e incluso algunas personas buscan llamar la atención por medio de las disrupción, la creatividad y la originalidad, pero:
¿éste será el concepto de «original» desde la perspectiva del cielo?

Si bien uno de los significados de «original» se refiere a ser auténtico o no parecerse a nadie ni nada más, la palabra «original» se deriva del latín originalis que significa “relativo al comienzo”.

En uno de los mensajes para las siete iglesias, Dios promete:

“… a todos los que salgan vencedores, les daré del maná que ha sido escondido en el cielo.
Y le daré a cada uno una piedra blanca,
y en la piedra estará grabado un nuevo nombre que nadie comprende aparte de aquel que lo recibe”.

apocalipsis 2:17

Sé que muchos nos hemos apropiado de esta promesa, acerca del nombre único y especial que se nos dará en el cielo. Pero me intriga pensar: ¿Cómo puede ser que solo yo podré comprender ese nombre? ¿Cómo podría reconocer un nombre que nunca antes hubiera escuchado? ¿Cómo podría estar segura de que Dios me está llamado así a mí, si nunca antes este nombre me hubiera sido familiar?

Todos tenemos nombres especiales y formas peculiares de llamarnos entre personas muy queridas y cercanas a nosotros; nombres y apodos que tal vez nadie más entienda más que nosotros y quien nos los puso; nombres a los que respondemos sin dudar cuando esa persona nos llama así, porque sabemos que se trata de nosotros. Es lo mismo que pienso de este momento entre Dios y yo.

Tal vez para todos los demás, el nombre que reciba no signifique nada, pero para mí, ese nombre significará todo, porque Dios me ha llamado así todo el tiempo. Entonces quizá realmente no se trate de un nuevo nombre, sino simplemente del nombre que he tenido desde la eternidad; pues al final, la Biblia también refiere que, desde antes de la fundación del mundo, Dios nos escogió y nos puso nombre, y para Dios nunca cambia la identidad que Él nos da; solo que a veces nosotros la perdemos de vista, y como no la ejercitamos, puede ser que no nos resulte tan familiar.

Ser original sí se trata de ser auténtico y ser yo mismo, pero no el “yo mismo” de mi humanidad, sino el “yo” de la eternidad. Aquél «Yo» del que Dios habló desde el origen, desde la fundación del mundo, aquél “yo” cuya identidad responde al nombre único y especial que Dios habló de nosotros.

Cuando eres el “Yo” que Dios habló de ti, no tienes por qué esforzarte en sobresalir o llamar la atención, no tienes que buscar ser de una forma diferente o especial  para ser aceptado y reconocido. Mientras más te acercas a la eternidad, más fuerte suena ese nombre en tu corazón, y tu ser comienza a transformarse en lo que Dios habló de ti, y entonces Dios usará tu vida para impactar al mundo. Por eso cuando llegues al cielo, y se te entregue ese nombre, podrás reconocerlo enseguida. Dirás: “¡Claro, está hablando de mí! Porque durante mi vida Dios me hizo ser lo que Él habló de mí desde siempre”.

¿Quieres conocer tu nuevo nombre? 

Crece tu relación con Dios.

Escucha cómo te llama desde la eternidad.

Regresa al ORIGEN.

VJ

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Publicado por Viviana Jiménez

Me defino como una mujer alegre, soñadora, apasionada y creativa. Desde pequeña disfruto cantar, componer y crear cualquier cantidad de cosas. Aunque no me había gustado mucho escribir, recientemente consideré que éste podría ser un gran medio para expresar y compartir con otros, la maravillosa forma en la que Dios ha influenciado y transformado no solo mis pensamientos, sino mi vida entera.

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