En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios. Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él. La Palabra le dio vida a todo lo creado y su vida trajo luz a todos.
Juan 1:1-4
Si en el principio era la Palabra,
y la Palabra es Jesús,
todo lo que creaste con tu Palabra
fue por medio de Jesús.
Por eso dice:
“Todo fue creado por medio de él y para él”,
para el día en que esa Palabra
se hiciera hombre y caminara sobre la Tierra.
Cuando dices una palabra,
es “ Jesús” como se traduce,
por eso podemos seguir orando en tu Nombre
y ver que las cosas suceden.
Jesús es tu Palabra
y tu Palabra creó la luz;
así que cuando decimos tu Nombre,
no queda lugar para las tinieblas.
El orden arregló el caos
por medio de tu Palabra,
por eso todo vuelve a su lugar
cuando invocamos a Jesús.
Tu Palabra formó todo lo que fue creado,
por eso la creación obedece al escuchar tu Nombre;
porque por medio de Jesús fue hecha,
y es Jesús quien la somete.
El viento y el mar se sosiegan
cuando reconocen tu voz
Pues “Jesús” fue declarado
cuando ellos fueron creados.
Fue tu Palabra lo que dio vida;
por eso Jesús conquistó la muerte,
y en donde quiera que hablamos tu Nombre,
lo que estuvo muerto vuelve a nacer.
En Jesús estaba hecho
todo lo que aún no era,
por eso, si digo tu Nombre
puedo confiar que lo que aún no es, será.
Sin Jesús
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho;
así que, si no tengo a Jesús,
es como si mi vida no existiera.
Tu Palabra formó mis entrañas;
por eso, en Jesús encuentro mi propósito,
y mientras declaro tu Nombre,
cumples todo lo que hablaste de mí.
VJ
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