(Inspirado en la reconstrucción de Nehemías y las reflexiones de “Dios es primero”).
Volvimos de tierras lejanas,
Desde los cuatro extremos de la Tierra.
Vinimos a la ciudad en ruinas,
Al centro, donde quedaron los escombros.
Volvimos porque estábamos tristes,
Porque moríamos a causa de la sequía.
Nuestro corazón estaba agrietado
Y nuestros labios tenían sed.
Volvimos porque teníamos hambre
Y nos dolían todos los huesos.
Porque ya no escuchábamos las canciones
Ni el sonido de tus alabanzas.
Volvimos porque sentimos el vacío,
Volvimos porque nos hacías falta.
Llegamos y todo estaba devastado;
Era un muladar; solo había polvo y cenizas.
Comenzamos a levantar las piedras
Y los pedazos que habían quedado.
Barrimos el polvo y preparamos el espacio;
Limpiamos y restauramos los instrumentos.
Montamos piedra sobre piedra,
Tensamos las cuerdas y subimos las carpas.
Alzamos las columnas y
Colocamos de nuevo los artículos de oro.
Encendimos el candelabro y preparamos la mesa;
Pusimos el pan y acomodamos la ofrenda.
Volvimos para reconstruir el templo,
Para llenarlo nuevamente de adoración.
Lo levantamos porque es Tu morada,
Y porque queremos que aquí Tú vivas.
Volvimos para cantarte: Santo,
Y decir a una voz que eres bueno.
Volvimos para esperar que desciendas,
Y que con tu nube llenes todo el espacio.
Volvimos porque queremos verte y
Que entre nosotros habites.
Hemos reconstruido el templo,
Ahora ven y ¡toma Tu lugar!
VJ
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