El eterno presente

Adentrándome en mi mente

Descubrí que no estaba en el presente.

Había estado ausente,

Aferrada a otro lugar.

Se había ido al pasado,

A lo que ya debía haber olvidado,

Añoraba lo que no había sido

Como si lo pudiera recuperar.

Mas nada de eso cambiaba,

Solo me ponía triste;

Creía: “Lo perdiste”

Y no me permitía avanzar.

Después, viajé al futuro,

Pero eso, también fue duro,

Pues no encontré algo cierto,

Ni firme en qué confiar.

Todo era indefinido,

No había nada garantizado,

Por eso, mi corazón quedó atrapado 

Entre el miedo y la ansiedad.

Entonces, volví mi mirada al cielo

Y así me regresó el consuelo,

Pues recordé que mi Dios vive

Y se mueve en la eternidad.

Lo eterno no tiene pasado,

Ni tampoco futuro;

Principio, no tiene uno,

Ni tampoco un final.

Dios existe desde siempre 

Y solo tiene un tiempo: PRESENTE

Así que, si quiero encontrarlo

No debo ir a otro lugar.

Él habita aquí, ahora,

Y en el “hoy” está su morada,

Él aguarda mi llegada

A nuestro momento de intimidad.

En esa verdad, escapo del pasado,

Y me regreso del futuro

A un lugar más seguro:

Su presencia, ¡no hay más!

Ahí mi tristeza desaparece,

La ansiedad se desvanece,

Ahora me aferro al que permanece,

Al que fue, quien es y quien vendrá.

Así que, de ahora en adelante,

Con todo mi corazón y mente,

Buscaré aunque sea un instante

De ese presente en la eternidad.

VJ

¡Gracias por leerme! ¿Te gustaría recibir mis actualizaciones en tu correo? Da clic en «Suscribir».

Publicado por Viviana Jiménez

Me defino como una mujer alegre, soñadora, apasionada y creativa. Desde pequeña disfruto cantar, componer y crear cualquier cantidad de cosas. Aunque no me había gustado mucho escribir, recientemente consideré que éste podría ser un gran medio para expresar y compartir con otros, la maravillosa forma en la que Dios ha influenciado y transformado no solo mis pensamientos, sino mi vida entera.

Deja un comentario