Querido Dios:
Estas son palabras, no solo de quien las lee,
sino de quien las escribe;
también de quien las escucha.
Son de cualquiera que responde a la condición
de humanidad,
En cualquier parte y en cualquier tiempo;
hace mucho o hace poco;
en algún día o en muchos días.
Ahora que estoy aquí, quería que supieras,
(aunque seguro ya lo sabes),
pero es que, no siempre,
me atrevo a decirte:
Que a veces, no es fácil,
todo se complica.
Que tengo miedo,
que no puedo con la incertidumbre,
Que me frustro, que me enojo,
que estoy triste.
Que me siento perdido y no sé cómo regresar.
Que estoy cansado,
y ya no quiero seguir adelante.
Que quiero darme por vencido,
que ya no puedo con la desesperación.
Que, a veces, me quedo inmóvil
y sin saber qué decir.
Solo pienso en mi prueba,
en lo que está saliendo mal,
en lo que no me gusta;
en lo que podría estar mejor
si tan solo me ayudaras.
Traje algunas ideas que te quiero decir,
sobre cómo podríamos solucionarlo.
Ya que estás escuchando,
pensé que podía platicarte:
Sobre algunos cambios que quisiera que hagas en mi vida;
sobre algunas personas que me gustaría que cambiaras;
sobre algunos recursos que necesito que me des;
sobre algunos malestares que quiero que me quites:
sobre algunos tiempos que necesito que ajustes.
Tengo algunos planes que me gustaría que bendijeras.
Pero…
Ahora que estoy aquí,
viéndote un poco más de cerca,
me pregunto:
¿Por qué querría decirte qué hacer,
si Tú lo hiciste todo?
¿Por qué sabría más yo qué necesito,
si Tú eres dueño de todo?
¿Por qué querría escuchar mi voz,
si fue Tu voz la que creó el Universo?
¿Por qué pensaría que mis planes son mejores,
si Tú lo planeaste todo?
¿Por qué me aferraría a creer lo que me conviene,
si Tú todo lo haces bien?
¿Por qué querría seguir mis propios pasos,
si Tú eres el camino?
Si miro mi humanidad,
me pierdo de tu eternidad,
Así que…
Querido Dios:
lo que traía para decir,
lo dejaré todo a un lado,
para contemplarte solo a ti.
Querido Dios:
Ahora que estamos juntos
quería agradecerte
por lo grande que has sido en mi vida.
Porque no me dejas,
aun cuando me siento perdido.
Porque me has hablado,
aun cuando siento que ya no sé escuchar tu voz.
Porque has caminado conmigo,
aun en los caminos más torcidos en los que
yo solo me he metido.
Porque en mi enfermedad,
tu fuerza me ha sustentado.
Porque en mi carencia me has sostenido.
Porque en mis errores me has amado,
y en mi prueba, tú fiel has sido.
Contemplo tu hermosura
y tu misericordia.
Te alabo por tus incontables maravillas.
Tú eres Rey, ¡rey sobre todo!
¡Y con pasión te adoro,
mientras espero tu venida!
VJ
¡Gracias por leerme! ¿Te gustaría recibir mis actualizaciones en tu correo? Da clic en «Suscribir».