«Jesús hizo muchas otras cosas. Si todas se pusieran por escrito, supongo que el mundo entero no podría contener los libros que se escribirían».
JUAN 21:25
Me emociona leer estas líneas finales del evangelio de Juan; pienso que son ¡tan ciertas! Todo lo que Jesús ha hecho en nuestras vidas y hablado a nuestros corazones, no podría contenerse en ningún espacio por más grande que éste sea.
Y heme aquí, sumando a esa afirmación; agregando palabras e historias que dan testimonio de Dios en mi vida, de las cosas increíbles que Él me ha revelado y me ha movido a compartir con los demás.
Me he tomado estas líneas de Juan personales, como una invitación para escribir acerca de lo que he visto y oído. Porque en este tiempo he sentido, más que nunca, la necesidad de hablar y compartir los pensamientos que Él ha puesto en mi corazón.
Tal vez, como pasó con las historias de Juan, David, Pablo, y muchos otros escritores de la Biblia, un día alguien lea mi versión de Dios y sea bendecido, ayudado, animado, inspirado… es parte del legado que quiero dejar en la Tierra. Quizá sea un escrito corto como la carta a Filemón, o uno muy largo como el libro de Job o los Salmos; en realidad no importa.
Lo que importa es que, tengo fe, de que son palabras inspiradas por Dios, producto de un tiempo de relación con Él; es parte de mi llamado y de lo que me gusta hacer; de mi perfil creativo, romántico y apasionado por la enseñanza. Es parte de lo que Dios me hizo ser.
Y ahora que lo lees, me gustaría animarte a sumarte a esta invitación. Tú también tienes algo qué decir, una historia qué contar, un testimonio que dar de lo que Dios ha hecho en tu vida, de cómo te ha cambiado.
No es necesario que escribas un libro, o que te subas a una plataforma a dar un gran discurso; no tienes que grabar un documental, o compartir un blog en tus redes sociales. Lo único que tienes que hacer es hablar; contarle a tu familia, a tus amigos, a tus vecinos. Abrir tu boca en esa reunión, en ese café, en ese salón de clases, en el lugar donde trabajas.
Alguien más tiene que leer aunque sea un párrafo del libro de tu vida; o un breve capítulo; o ¡tan solo un encabezado! No importa qué tan extenso sea tu mensaje, el impacto radica en que es la palabra de Dios cobrando vida a través de ti. Así que vamos, ¡no te quedes callado!
VJ
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